Sobrevolando el Círculo Polar

Miércoles 18 de junio de 2008
El recorrido que realicé

El recorrido que realicé

A veces se nos olvida que la Tierra es redonda. Y entonces, cuando pensamos en un viaje como el que acabo de realizar, nos planteamos si será más corto dirigirse al Este o al Oeste. Pues ninguno de los dos; lo mejor es viajar hacia el Norte y atravesar el Círculo Polar Ártico.

Yo, que soy previsor (o cronópata, según se mire) no dormí nada la noche anterior al viaje, sabiendo que me esperaban largas horas de avión. Aunque durante el vuelo no dormí mucho tiempo seguido, pues me espabilaba cada vez que ofrecían algo de comer, al despertar de una de estas pequeñas siestas la vista por la ventanilla me dejó “helado” (nunca mejor dicho). Sin duda, el paisaje más impactante que he visto desde un avión, de esos que sólo se ven en los documentales de La 2.

El cielo estaba despejado y, sin embargo, todo lo que alcanzaba a ver en cualquier dirección era de color blanco, puro #FFFFFF. La pantallita incrustada en el asiento de delante me indicaba que sobrevolábamos Groenlandia. En ese momento no tenía la cámara a mano, pero cuando el viajero de al lado se levantó a mear aproveché para cogerla y sacar algunas fotos. El panorama era ya algo distinto: algo de agua líquida e icebergs a la deriva. Probablemente la Isla de Baffin.

Isla de Baffin

A parte de eso, un viaje bastante tranquilo. Me dieron todas las tarjetas de embarque desde Sevilla, así que no tuve problema en los enlaces (aunque algún vuelo se retrasó un poco, el siguiente también). Al llegar a San Francisco, me pongo en la cola de inmigración, enseño el visado, respondo a algunas preguntas, y cuando ya pensaba que había logrado la difícil misión de entrar en los EEUU y me disponía a recoger mi equipaje, oigo mi nombre por megafonía. Por supuesto, no entendí qué era lo que querían de mí, así que le pregunte a una poli que me dijo que me acercara a tal mostrador de información. Allí me esperaba un hombre que, tras preguntarme si era Mr. Sánches, me informó de que mi equipaje se había retrasado. Le di los datos de mi hotel y me aseguró que me las mandarían al día siguiente.

Luego, sin ningún problema (me había informado antes por Internet) cogí los dos trenes que me llevarían hasta Mountain View. El trayecto fue tranquilo, salvo por un grupo de mejicanas bastante ruidosas que me hicieron darme cuenta de que no tendré que olvidarme por completo de mi lengua materna.

Una vez en Mountain View, depués de consultar mi mapa impreso de GoogleMaps y el de la parada de autobús, concluí que podría llegar andando sin problemas al hotel. Era ya de noche (sobre las 22:00), y lo que no decía GoogleMaps era que las calles eran bastante oscuras y no había absolutamente nadie andando por ellas (aunque sí bastantes coches). Ya en la County Inn, encendí el ordenador para ver el correo y eso, pero tenía demasiado sueño. Así que, mientras se apagaba, cerré los ojos. Me desperté a las 7 de la mañana.

2 comentarios a “Sobrevolando el Círculo Polar”

  1. Sergio dice:

    Bonito paisaje ártico. Lo de las rutas aéreas es curioso: tenemos grabado a fuego que la distancia más corta entre dos puntos es una línea recta, sea la superficie que sea.

  2. Ballenato dice:

    @Sergio: Hombre, no deja de ser una línea recta… sobre un plano esférico (o geoide, más exactamente). Sin contar las escalas, claro, que sirven para que te salga más barato el vuelo.

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