Archivo de noviembre de 2009

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Lunes 2 de noviembre de 2009
Con Arancha vistiendo trajes típicos Singapurenses

Con Arancha vistiendo trajes típicos Singapurenses

Hoy hace justo un mes que llegué a Singapur. Al final me está saliendo rentable el abono Becas del Estado que adquirí no sé muy bien cuándo. Esta vez se trata de dar soporte informático en la Oficina Comercial española, y el destino (o el tribunal) ha querido que sea en esta isla-ciudad-estado del sudeste asiático.

El motivo de haber esperado un mes para volver a escribir no es otro que la vagancia, pero la parte positiva es que así puedo contar mi opinión sobre Singapur con conocimiento de causa. Aquí se vive como en Europa, con la diferencia de que la mayoría de la gente que te cruzas por la calle tiene los ojos rasgados. Pero eso no significa que sea igual que Europa, pues la cultura oriental está visible por todos lados (fundamentalmente la china). Pero, al contrario que en otros países de Asia, aquí no hay ratas ni basura por las calles, no se regatea, los taxis te cobran lo estipulado y el índice de delincuencia, si es que la hay, es minúsculo –de hecho, la mayoría de las noches no cerramos la puerta de casa con llave.

Singapur de noche

Aquí lo que hay son calles limpias, rascacielos y, sobre todo, muchos centros comerciales. Después de vivir en Estados Unidos, pensaba que no encontraría un país más consumista que ése pero Singapur, si no le gana, se le acerca peligrosamente. Casi en cada esquina te encuentras un mall lleno de tiendas de marca y sitios para comer; en concreto, cada estación de metro alberga un centro comercial subterráneo. Y, claro, yo que soy de filosofía austera me pregunto si me han mandado aquí para ponerme a prueba o para que me pase al lado oscuro (al fin y al cabo trabajo para el Instituto de Comercio Exterior). Otra de las curiosidades de estos lugares es que hace mucho más frío dentro que en la calle, por lo fuerte que ponen el aire acondicionado. Aunque esto también ocurre en los autobuses, en los taxis, en el cine y hasta en la oficina. La verdad es que el calor del exterior es sofocante (temperaturas cercanas a los 30° y una humedad que roza el 100%), pero en los sitios cerrados casi hay que abrigarse para no congelarse).

Moon Festival

En el Moon Festival, los niños van con faroles por la calle

En Singapur no desaprovechan ninguna festividad. Nada más llegar me encontré con el Moon Festival chino, y poco después se celebraba el Deepavali que daba la bienvenida al año nuevo hindú. A día de hoy, 2 de noviembre, los adornos de Navidad llevan ya dos semanas colgados por las calles. Supongo que cuanto antes se pongan, antes empezará la gente a comprar regalos… Pues como en Europa.

Lo voy a dejar aquí, que no quiero que me salgan entradas muy extensas, que luego la gente no se las lee. Así que dejaré para otra ocasión el contar cómo ha sido este primer mes de adaptación. ¿Tardaré otro mes en volver a escribir? Bueno, así podré hablar con conocimiento de causa.